Filosofando
desde la sombra: policrisis y permacrisis
Philosophizing from the shadows:
policrisis and permacrisis
Merejo, Andrés
Universidad
Autónoma de Santo Domingo, República Dominicana
merejoandres@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5982-9372
Recibido: 2023/04/12 - Publicado: 2023/11/20
CÓMO CITAR:
Merejo, A. (2023). Filosofando desde la sombra: policrisis
y permacrisis. La Barca de Teseo, 1(1), 15-23. https://doi.org/10.61780/bdet.v1i1.1
RESUMEN
Este trabajo plantea un
discurso filosófico crítico-reflexivo, de compresión y explicación sobre las
policrisis y la permacrisis en el cibermundo. Se parte de una filosofía
cibernética e innovadora, que no se encierra en sí misma, porque entra lo
dialógico y la interacción con otras disciplinas y saberes. La temática que se
estudia no se limita a describir o analizar los acontecimientos del presente en
el mundo y el mundo cibernético, sino que además va más en contra de lo que es
determinismo, pesimismo o fatalismo. Presenciamos en esta tercera década del
siglo XXI, una multiplicidad de crisis que afectan al planeta Tierra, tales
crisis son ecológica, económica, tecnológicas, social, política, cultural y
ética. Estas crisis entran en lo que es el término policrisis, ya que
interrelacionan y se retroalimentan, además de que tienen tendencia a
permanecer y no a esfumarse, lo que sería el vivir en una permacrisis, en un
manto de incertidumbre y riesgo no solo para la humanidad sino para el propio
planeta Tierra.
PALABRAS
CLAVE
Filosofía, cibermundo, policrisis, permacrisis, inteligencia
artificial.
ABSTRACT
This work presents a
critical-reflective philosophical discourse aimed at understanding and
explaining polycrises and permacrises in the cyberworld. It starts from a
cybernetic and innovative philosophy that is not self-contained, as it involves
dialogue and interaction with other disciplines and knowledge. The subject
under study goes beyond merely describing or analyzing current events in the
world and the cyberworld. It also opposes determinism, pessimism, or fatalism.
In this third decade of the 21st century, we witness a multiplicity of crises
affecting planet Earth, including ecological, economic, technological, social,
political, cultural, and ethical crises. These crises fall under the term
"polycrises" as they interrelate, reinforce each other, and tend to
persist, leading to a state of permacrisis, marked by uncertainty and risk not
only for humanity but also for the planet Earth itself.
KEYWORDS
Philosophy, cyberworld, polycrises,
permacrises, artificial intelligence.
1.
La policrisis describe la
situación actual del mundo y del cibermundo, donde se entrelazan múltiples
crisis de diversa índole, que afectan tanto al planeta como a la humanidad.
Estas crisis son el resultado de una globalización desequilibrada, que ha generado
desigualdades sociales, económicas, políticas y culturales, así como problemas
ambientales, sanitarios, migratorios y bélicos; además de que ha transformado
el espacio virtual, de lo digital e inteligencia artificial, no solo en forma
rápida de comunicación, información, conocimiento y poder cibernético sino
también en riesgos, ciberamenazas y vulnerabilidades.
Solo desde un enfoque
filosófico cibernético, complejo e innovador, se puede situar la policrisis en
esta tercera década del siglo XXI, puesto que ha de integrar la cultura, la
cibercultura, el espacio, el ciberespacio, la política, la ciberpolítica y el
saber filosófico de lo real y lo virtual, la ciencia tradicional con la
tecnociencia del siglo XXI (Merejo, 2023a).
Es desde esta visión
filosófica que se ha de comprender la cibernética y la inteligencia artificial
como parte relevante para la comprensión y la solución de la policrisis. Esto
es así, porque la cibernética implica los estudios de los sistemas complejos,
autoorganizados y adaptativos, tanto naturales como artificiales, en el marco de procesos de comunicación, control y
aprendizaje, y se articula con la
inteligencia artificial como disciplina que busca crear o simular capacidades
cognitivas como razonamiento, aprendizaje y creatividad, iguales o superiores a la del ser humano.
Es en este contexto global es
que se han de abordar desde una filosofía crítica y reflexiva las implicaciones
filosóficas, cibernética, digital e inteligencia artificial, todo lo que tiene
que ver con la policrisis. No basta con una mera descripción o rechazo a este
fenómeno emergente, que pone en peligro no solo a la civilización sino al
propio planeta Tierra. La función de un filósofo es no solo saber que tiene
entendimiento como ser humano, sino que entiende el examen filosófico, crítico,
ético, cibernético y político como parte de una visión compleja y dialógica.
Esta crisis compleja se
manifiesta tanto en el mundo real como en el cibermundo virtual. El mundo
cibernético está constituido por el espacio virtual y material donde se
entrelazan la información, la comunicación, la cultura y el poder. Es un mundo
de realidad múltiple, dinámica y plural, que se construye en redes de poderes
digitales, dispositivos tecnológicos, medios de comunicación, plataformas
virtuales e interacciones humanas.
Como mundo cibernético es un
espacio de oportunidades y, de amenaza cibernética, de libertad y control, de
conocimiento y manipulación, de cooperación y conflicto; por lo cual, no se
encuentra ajeno a las crisis del mundo real, más bien lo refleja y lo modifica
con su múltiple interactividad en las redes sociales del ciberespacio. La
interacción, la participación del sujeto cibernético en el escenario de los
dispositivos de inteligencia artificial se manifiesta en medio de problemas y
desafíos como son cambio climático, crisis sanitaria, cultural, desigualdad
social e inseguridad cibernética.
Son tiempos transidos, de
cambios acelerados, de crisis globales y locales en el cibermundo y el mundo,
donde se entrelazan la información, la comunicación, la cultura y cibercultura,
el poder tanto real como virtual.
La policrisis en el cibermundo es resultado
del proceso de desglobalización real y virtual, que ha incrementado la
interdependencia y la competencia en lo virtual entre los países y las regiones
del planeta, no así en lo real.
El concepto policrisis es una
construcción discursiva del sociólogo y filosofo del pensamiento y ciencia de
la complejidad Edgar Morin, que lo introdujo en el texto Tierra-Patria: Un manifiesto para el nuevo milenio (2006).
Este texto de Morin y Kern,
quien es coautora, se coloca más allá de todo reduccionismo epistemológico
sobre la crisis que afecta a la humanidad y al planeta:
Pero controlar hoy la marcha
de la tecnociencia no resolvería ipso
facto ni la tragedia del desarrollo ni la problemática de nuestra
civilización; no evitaría la ceguera que produce el pensamiento parcelario y
reductor y no suprimiría el problema demográfico ni la amenaza ecológica.
Además, el problema de la tecnociencia depende del conjunto de la civilización
que hoy depende de ella. No puede ser tratado aisladamente y debe ser encarado
de distinto modo según las regiones (Morin & Kern, 2006, p.107).
El concepto de policrisis va
más allá de describir la situación crítica del mundo contemporáneo y pasa a
definirlo como las distintas crisis que enfrentamos los seres humanos pertenecientes a la Tierra-Patria: cambio climático, amenaza de
conflagración mundial, la desigualdad social, la violencia, crisis de la
democracia y seguridad alimentaria; estas crisis crean incertidumbre porque no
se dan de manera aislada e independiente, sino que están interconectadas y se
retroalimentan entre sí.
En estos tiempos transidos y
cibernéticos, marcados por la inteligencia artificial, lo virtual y lo digital,
el concepto de policrisis ha cobrado relevancia para describir el escenario
global y local en el que vivimos, marcado por múltiples desafíos y amenazas que
se entrecruzan y se potencian mutuamente. Algunos ejemplos de estos desafíos
son: crisis del costo de vida, la confrontación geoeconómica, el fracaso de la
adaptación al cambio climático, la erosión de la democracia y la cohesión
social, la delincuencia y ciberdelincuencia.
Es desde la policrisis que se
puede colocar la mirada a lo que es el cambio
climático y las alteraciones en los ecosistemas y la biodiversidad interrelacionados con los problemas de salud, pobreza, exclusión social,
guerras y ciberguerras.
La película Oppenheimer
(2023), recrea el punto de partida de la era atómica y visualiza un planeta
encendido por bombas atómicas; sin embargo, de ayer a hoy existe una
diferencia, porque no solo nos encontramos con un planeta en guerra, sino también en cibeguerra, marcado por inteligencia
artificial, digital y múltiples escenarios de posible confrontación a gran
escala, luego de la invasión rusa a Ucrania, en febrero 2022.
Oppenheimer fue el director del proyecto Manhattan y padre de la bomba
atómica, reconoció que se había convertido en la muerte y el destructor de
mundos, intentó advertir al poder militar que estos tipos de armas son
terroríficas, pero los políticos tenían un desprecio a la tecnociencia y a los
científicos, que dejaron que el mundo siguiera el desenfreno por la carrera
armamentística (guerra fría entre URSS y EE. UU) hasta vernos al borde de una
guerra nuclear.
Las grandes crisis han traído
resultados negativos para la cohesión, la justicia y la paz social. Solo basta recordar la primera y segunda guerra mundial, que
trajeron como resultado la proliferación de armas nucleares en varios países, a
lo que se puso límite con el acuerdo establecido desde los años 70 del siglo XX
sobre el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), según el cual solo cinco países pueden poseer armas
atómicas: Rusia, EE. UU., el Reino Unido, Francia y China.
Este escenario de control y no
proliferación de armamento nuclear entró en crisis, porque son muchos países
que no son hegemónicos en lo político y militar, que entraron a esa carrera
armamentista.
El sistema mundo y cibermundo se caracteriza
por la presencia de múltiples crisis que afectan a todos los ámbitos de la vida
humana y planetaria. Estas crisis son globales, locales, virtuales, reales,
interdependientes y sistémicas, es decir, que trascienden las fronteras
geográficas, políticas y culturales, que se retroalimentan entre sí y que ponen
en riesgo la estabilidad y la sostenibilidad.
A principios de la década de
los 90 del siglo XX, el intelectual Alber Jacquard, explicó en su libro Este es el tiempo del mundo finito
(1994), los límites del crecimiento y el progreso lineal y desmesurado de un
planeta con recursos finitos:
Es un hecho reciente la
constatación de la finitud de la tierra de los hombres. No ha entrado aún en
nuestra conciencia. La mayoría de nuestros reflejos, y hasta de nuestros
razonamientos, están basados en la idea implícita de que nuestro dominio es
infinito y sobre todo inagotable. Hemos tomado en nuestras manos, el devenir sin saberlo. Nos hemos comportado como niños
despreocupados, convencidos de que encuentran sin fin a su alrededor todo lo
necesario (Jacquard 1994, p.93).
No se puede pensar el mundo y
cibermundo como híbrido planetario, dejando a un lado esos límites, esa
finitud, dado que se consume enorme cantidad de energía eléctrica y recursos
materiales para su funcionamiento, lo que nos hace pensar en el agotamiento y
la finitud de estos recursos en medio de lo que es el calentamiento global y la
crisis de tratado nuclear.
2.
PERMACRISIS,
SIGNOS DE LA PERMANENCIA
El cibermundo como virtualidad
y estructura material compleja, dinámica y
plural envuelve información, conocimiento, cultura y poder cibernético. Se
construye a partir de redes digitales, dispositivos tecnológicos, medios de
comunicación, plataformas virtuales e interacciones sociales.
En estos días que transcurren,
presenciamos una irrupción de tecnologías disruptivas, de software
virtuales, de inteligencia artificial, de acceso rápido a la difusión de
información, a la elaboración de conocimiento explícito, gracias a los chatbots
de IA; sin embargo, esto ha generado riesgos para la privacidad, la propia
ciberseguridad y seguridad planetaria. Hoy, el espacio virtual es complejo,
interactivo y dinámico porque se va forjando en redes digitales y con
dispositivos de inteligencia
artificial.
Tanto el mundo y el cibermundo
como hibrido planetario, se encuentra sumido en una proliferación de crisis no
fragmentada o desglosada: social, económica, política, ecológica o ética, sino
interrelacionada entre sí (policrisis) y
articulada con la permacrisis que es compleja
y crítica, por
la permanencia e interdependencia de
diferentes crisis que afectan a todos los ámbitos de la existencia humana.
Permacrisis es un término que describe el
estado de crisis permanente, en el que las secuencias
de crisis son impredecibles, y no se ha salido de una crisis cuando
entramos en otras. Este vocablo fue elegido el referente del año 2022, por el
diccionario Collins, que define la permacrisis como un extenso periodo de
inestabilidad e inseguridad, como resultado de series de eventos catastróficos
(Merejo, trad. 2023).
De acuerdo con Méndez (2023,
p.8): “La sorprendente acumulación de situaciones críticas, que comenzó a
impregnar la conciencia colectiva en los últimos años e incluso ha dado origen
al concepto de permacrisis, parece dotar a este tiempo de cierta identidad y
continuidad” (…).
Antes de esta definición y
designación por el diccionario de Collins, el término ya habría sido utilizado
por Castells (2021), al abordar la crisis prolongada y transidas en las que han
estado viviendo la juventud desde antes de la pandemia del COVID 19: “Pero la
frustración de los jóvenes viene de lejos. Viene de la permacrisis en que viven
los jóvenes desde la crisis financiera del 2008” (parr.3).
En su texto Ruptura. Crisis de la democracia liberal
(2018), Castells, describe cómo, lo que hemos denominado como policrisis y permacrisis nos han ido moldeando:
Soplan vientos malignos en el
planeta azul. Nuestras vidas titubean en el torbellino de múltiples crisis. Una
crisis económica que se prolonga en precariedad laboral y en salarios de
pobreza (…) Una amenaza permanente de recurrir a guerras atroces como forma de
tratar los conflictos. Una violencia rampante contra las mujeres que osaron ser
ellas mismas (…) Una sociedad sin privacidad en la que nos hemos convertido en
datos. Y una cultura, denominada entretenimiento, construida sobre el estímulo
de nuestros bajos instintos y la comercialización de nuestros demonios (p.11).
Castells, enfatiza que estas
crisis no son tan devastadoras como la incapacidad de los seres humanos de
tratarlas a todas ellas y de manera puntual, la crisis de ruptura entre
gobernados y gobernantes. Esta ruptura entra en la profundidad de lo emocional
y cognitivo: “Se trata del colapso gradual de un modelo de representación y
gobernanza: la democracia que se había consolidado contra los estados
autoritarios y el árbitro institucional a través de lágrima, sudor y sangre en los dos últimos siglos” (p.12I).
Esta permacrisis recorre
sucesivas crisis que van desde unos tiempos prepandémicos de virtualidad lenta
a uno de pandemia, desequilibrado, de velocidad desbocada y de covirtualidad,
como resultado de la pandemia COVID-19, para luego entrar en lo pospandémico de la guerra y ciberguerra librada entre
Rusia y Ucrania, a conflicto entre Estados Unidos y China; siguiendo con Oriente
Medio: Palestina – Israel – Irán, Yemen – Afganistán y los movimientos yihadistas y
Al-Qaeda que luchan contra varios estados africanos hasta Occidente, con
Ucrania y la amenaza nuclear de Rusia –
OTAN, de manera puntual con los Estados Unidos de América, que va dando giro hacia Asia: Taiwán-China-Corea Norte-Sur (Merejo, 2023b).
Como se puede apreciar, estas diferentes crisis ponen en peligro, cada día más, la propia supervivencia de las especies. Es
desde la perspectiva interdisciplinar y transdisciplinar que se puede repensar
el sentido de la existencia humana y el destino del planeta. Esto es así,
porque el presente en crisis no nos sitúa en
el futuro que tiene como sombra la ruta del Cisne
Negro. El impacto de lo altamente improbable (Taleb, 2017):
La incapacidad de predecir las
rarezas implica la incapacidad de predecir el curso de la historia, dada la
incidencia de estos sucesos en la dinámica de los acontecimientos. Pero
actuamos como si fuéramos capaces de predecir los hechos, peor aún, como si
pudiésemos cambiar el curso de la historia. Hacemos proyecciones a treinta años
del déficit de la seguridad social y de los precios del petróleo, sin darnos
cuenta de que ni siquiera podemos prever uno y otros para el invierno que viene
(p.27).
La reflexión del Cisne Negro
abordada por Taleb es una invitación a filosofar y a pensar de manera
innovadora y compleja, lo que son el riesgo y
la incertidumbre en estos tiempos transidos, cibernéticos, de policrisis y
permacrisis. Es una invitación al pensamiento creativo y emergente que va
contra toda mirada filosófica, científica y tecnológica fundamentadas en el
determinismo, el racionalismo, el reduccionismo de tipo cuantitativo y los
modelos matemáticos, estadísticos y de simulación computacional e inteligencia
artificial, los cuales se producen al margen de las relaciones del lenguaje –
lengua - cultura – sociedad.
Es por eso, que el sujeto
cibernético de dimensión ética no solo es un sujeto que se encuentra sujetado
al cibermundo, sino que tiene un enfoque crítico, creativo e innovador que lo
va definiendo y redefiniendo por los entramados de la virtualidad caracterizados
por el control social y el fin de la privacidad.
El cibermundo refleja la
crisis del mundo real, pero también la modifica y la genera, dado que es
construido por el sujeto cibernético que vive navegando por el ciberespacio.
Estas crisis no son fenómenos aislados, sino que forman parte de un mismo sistema-mundo-cibermundo
que son subsistemas del sistema planetario, por lo que nos enfrentamos a dos
probabilidades de trascendencia histórica: la destrucción o la transformación
del planeta Tierra.
3.
CONCLUSIONES
Esta tercera década del siglo
XXI nos plantea desafíos y oportunidades sin precedentes. La tecnociencia, la
inteligencia artificial y la digitalización han transformado nuestra forma de
conocer, comunicarnos, producir y consumir. Sin embargo, también ha desembocado
en crisis múltiple, de riesgos y de amenaza sistémica que afecta a todos los
ámbitos de la vida humana: social, virtual, espacial, ciberespacial,
financiera, política, ciberpolítica , ecológica, cultural, cibercultural y
ética.
Tendremos que aprender a vivir
en un panorama de policrisis y permacrisi o crisis permanente, porque “Cuando
tantos de nuestros referentes yacen en ruinas, es difícil distinguir hacia
dónde nos dirigimos, y más todavía cartografiar la ruta. Pero para orientarnos
mínimamente necesitamos ante todo mayor precisión en los asuntos del alma”
(Misthra, 2017, p.229).
Por eso, tendremos que
aprender a cultivar el espíritu filosófico del entendimiento en todas sus
dimensiones, sin impulsos irracionales y con una carta de ruta ética y de autodominio, cargada de valores como la prudencia, la templanza y la
fortaleza. Además de ejercitar la razón y la reflexión ante las circunstancias
tanto favorables como adversas que se nos presentan en la vida, comprender que
somos tiempo y que tenemos conciencia de este y que saber cabalgar en él, es
saber vivir y morir.
El maestro Séneca llegó a decir que no se puede desperdiciar el tiempo y que su
aprovechamiento es de gran valor, ya que el tiempo pone todo en su lugar, por
lo que debemos reivindicarlo y posesionarnos de este. A veces algunos tiempos
se nos arrebatan, en otro momento se nos escabullen y en ocasiones ese mismo tiempo lo convertimos
en pérdida por descuido: “Si te das cuenta de que una gran parte de la
existencia se nos escapa obrando mal, la mayor parte estando inactivo, toda
ella obrando cosas distintas de las que debemos” (Séneca, 2013, p. 359).
El cultivar y apreciar el
tiempo forma parte de los valores a que nos compromete con la lucha por la
libertad, por el bien común y las responsabilidades sociales. De esta manera se
puede seguir por los senderos de la conciencia, lo racional e inteligencia
humana y no por el camino de la inteligencia artificial, aunque se tomen en
cuenta como parte del acompañamiento en ese caminar todos esos dispositivos
virtuales, para aprender y agilizar la gestión del conocimiento en el
cibermundo, si bien para cultivar el conocimiento crítico y de sabiduría se ha
de acudir a la filosofía que no cura la herida del alma, pero nos ayuda
aprender a vivir y reflexionar con ella.
4.
REFERENCIAS
Castells, M. (2018). Ruptura. Crisis de la
democracia liberal. Madrid: Alianza Editorial.
Castells, M. (2021). Jóvenes.
https://www.lavanguardia.com/opinion/20210807/7649577/jovenes.html. Recuperado
el 13 de agosto de 2023.
Collins. (2023). Permacrisis. https://www.collinsdictionary.com/es/diccionario/ingles/permacrisis.
Recuperado el 14 de agosto de 2023. Trad. Merejo, A.
Jacquard, A. (1994). Este es el tiempo del mundo
finito. Madrid: Acento Editorial.
Méndez, R. (2023). Tiempos críticos para el
capitalismo global. Una perspectiva geoeconómica. Madrid: Revives.
Merejo, A. (2023a). Filosofía para tiempos
transidos y cibernéticos. Santo Domingo: Santuario.
Merejo, A. (2023b). Cibermundo transido: Enredo
gris de pospandemia, guerra y ciberguerra. Santo Domingo: Santuario.
Mishra, P. (2017). “La política en la era del
resentimiento. El oscuro legado de la ilustración”, en el Gran Retroceso.
Barcelona: Seix Barral.
Morín, E., & Kern, A. B. (2006). Tierra Patria.
Buenos Aires: Nueva Visión.
Oppenheimer. (2023). Film biográfico.
https://www.imdb.com/title/tt15398776/.
Séneca. (2013). Epístolas morales a Lucilio.
Madrid: Gredos.
Taleb, N. N. (2017). Cisne Negro. El impacto de lo
altamente improbable. Barcelona: Booket.
Trías, E. (2019). La filosofía y su sombra.
Barcelona: Galaxia Gutenberg.